Queridos lectores:
No sé ustedes, pero yo estoy algo cansado de leer y releer acerca de la “distribución de la riqueza”. El actual problema del campo que se plantea en el país, según lo expresado por la Presidenta de la Nación, que gobierna para Buenos Aires, el pequeño productor agropecuario, que tienen para cubrir sus costos, mover la economía del país y sobrevivir, debe ver como le confiscan cerca del 50% de lo que se ganó con el sudor de su frente para subvencionar los precios de Buenos Aires, que pagan el combustible, los alimentos y el transporte urbano comparativamente mucho más barato que nosotros, los del interior.
Los pequeños productores agropecuarios del interior del país deben comprar sus insumos con un dólar de $3,15, pero venden su producto a un dólar de $1.60 (al restarle el casi 50% de las confiscatorias e inconstitucionales retenciones).
- En 1997 el precio internacional de la soja fue el más alto de la década de los ’90, con U$S 281, y el precio neto de retenciones –3,5% en esa fecha– era de U$S 271.
- En el 2001 el precio alcanzó el nivel mas bajo con U$S 169, y el precio neto de retenciones era de U$S 163.
- En marzo del 2008 el precio internacional de la soja está en el entorno de los U$S 495 que, aplicando retenciones del 44%, llevan el precio neto a aproximadamente U$S 284.
En otras palabras, el precio internacional de la soja actual casi duplica al de hace una década, pero los precios que recibe el productor son muy parecidos a los de aquella época. Esto es consecuencia de que casi la totalidad del aumento en el precio internacional fue absorbido por el incremento en las retenciones, que llegan al 44%.
Se puede argumentar que lo que separa a la década del ’90 de la actualidad es una fuerte devaluación que hace que los casi U$S 300 por tonelada percibidos en 1997 no sean equivalentes a los de la actualidad. Sin embargo, hay evidencias que sugieren que las diferencias no serían tan importantes.
Muchos insumos del sector agropecuario son importados y, por lo tanto, no fueron “licuados” por la devaluación. Los insumos de origen nacional han experimentado un fuerte crecimiento en pesos, al punto que muchos tienen un costo, medido en dólares, similar al anterior a la devaluación.
Finalmente, algunos insumos tienen precios en dólares todavía relativamente baratos, como el gas oil, pero están sujetos a fuerte desabastecimiento lo que hace que para conseguirlos haya que pagar sobreprecios que llevan los costos de estos insumos a niveles similares a los tiempos anteriores a la devaluación. Esto sugiere que la iracunda reacción de los productores agropecuarios es, en parte, una manifestación de que los efectos de la devaluación se están esfumando y, por lo tanto, semejantes niveles de retenciones a las exportaciones han dejado de ser tolerables.
¿Por qué tengo que subvencionar a los piqueteros “oficialistas” del gobierno?
¿Por qué tengo que subvencionar los subtes, el premetro, los trenes, los peajes de la panamericana, los planes sociales y las tarifas de colectivos de Capital Federal y el GBA?
¿De qué viviría Buenos Aires sin nosotros?
Lo que este humilde servidor propone es SEPARARNOS DEL PESO QUE NOS HACE CAPITAL FEDERAL Y EL GRAN BUENOS AIRES PARA TENER UN PAÍS MÁS JUSTO, EQUITATIVO Y LIBRE DE LA SUBVENCIÓN CONCENTRADA EN BUENOS AIRES.
Lo que planteo es la necesidad de crear IGUALDAD DE OPORTUNIDADES PARA TODOS LOS HABITANTES DEL PAÍS.
A riesgo de sonar mal, quiero dejar en claro que NO creo en la “distribución de la riqueza”. Creo en la IGUALDAD de oportunidades para todos los habitantes, creo que si los pequeños productores pueden retener lo que justamente se han ganado, la economía proporcionará al resto de los Argentinos la posibilidad de trabajar dignamente, sin necesidad de dádivas, subvenciones ni favores políticos administrados por punteros de dudoso origen y capacidad de administrar.
Hoy veía por televisión que mientras todo un país estaba reclamando por su derecho a disponer de lo que se ganó con su esfuerzo de años, en Buenos Aires había una manifestación porque al Racing Club de Avellaneda no los dejaban jugar en su cancha.
¿Qué opinan?